No es cuestión de prejuicios. Vigila, hazte la dormida, pero nunca bajes
la guardia. No te dejes llevar por la marea, pues solo navegas inmersa
en otra tormenta más. Siempre erra más el que engrandece al peligro que
quien subestima el riesgo. Repara tu solitaria embarcación de modo que
luzca como recién traída al mundo, mas nunca olvides el lugar que ocupa
cada cicatriz tras la máscara, ya que será lo que te haga invencible.

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